miércoles, 29 de agosto de 2012

El "lobby" sionista español




















http://www.diagonalperiodico.net/El-lobby-sionista-espanol.html?id_mot=50

GRUPOS CERCANOS AL PP DEFIENDEN LAS TESIS ISRAELÍES MÁS CONSERVADORAS

L. M. / Valencia

Jueves 9 de noviembre de 2006. Número 41
 
La guerra en Líbano ha puesto de manifiesto la influencia de los sectores‘neocon’ proisraelíes en la política española.


El pasado mes de julio Israel volvió a enzarzarse en una guerra contra el vecino país de los cedros. Mientras, lejos de allí, en Madrid, la política española se veía impregnada por este conflicto. Ante las críticas del Ejecutivo socialista a la agresión israelí, el Partido Popular hizo suya, junto a la embajada israelí, la“guerra contra el antisemitismo” a través de los responsables de la política exterior del partido, Gustavo de Arístegui y Jorge Moragas (la Secretaría de Relaciones Internacionales del PP depende directamente del presidente nacional).
 
Arístegui, supuesto experto en geopolítica de Oriente Medio del PP, ha hecho suya la ‘cruzada por Israel’ con la publicación de libros y artículos donde expone sus tesis, que rozan la difusa frontera de la islamofobia. Y es que, en la guerra de la información y la propaganda, los defensores del Estado de Israel han utilizado sistemáticamente el leitmotiv del “antisemitismo” para desacreditar las posturas críticas hacia las políticas israelíes en los Territorios Ocupados y en Oriente Medio. Sin embargo, el alineamiento del PP con la política israelí no es ni mucho menos una novedad. Desde que el Estado español estableciera relaciones diplomáticas con Israel el 17 de enero de 1986 en La Haya, las posturas de los diferentes ejecutivos hacia el conflicto entre palestinos e israelíes han variado significativamente. Los sucesivos gobiernos socialistas de Felipe González, queriendo guardar su aparente entendimiento con el mundo árabe, mantuvieron cierta distancia hacia la política israelí en los territorios ocupados y en Oriente Medio. Sin embargo la llegada del Gobierno de Aznar, especialmente inspirado de las tesis neoconservadoras del Gobierno de Bush en su segunda legislatura, da un giro en la implicación del Estado español en el conflicto palestinoisraelí y en la política exterior en general. Invitado ya en febrero de 1994, estando en la oposición, a visitar Israel, por parte del entonces primer ministro Isaac Rabin de visita oficial en Madrid, Aznar multiplicó sus visitas, la mayoría oficiales, algunas privadas, al país, siendo presidente.
 
A partir de la derrota electoral del PP, los halcones del partido en la oposición radicalizan el discurso, pretendiendo liderar una defensa de Israel en el panorama internacional frente al terror árabo-islámico. En el informe titulado La OTAN: una alianza por la libertad, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el think tank oficial del PP, sostenía que “la OTAN debe convertirse en una auténtica Alianza por la Libertad, cuyo objetivo prioritario es vencer al Terror”. Para ello, el laboratorio de ideas presidido por el ex presidente José María Aznar propone “transformar la ampliación, invitando a adherirse a Israel”, entre otros países como Japón, Australia, Colombia e India. Junto a la FAES y al propio embajador de Israel en España, Víctor Harel, siempre en buena sintonía con los postulados populares, los medios de comunicación más beligerantemente afines al PP, como la cadena episcopal COPE y Libertad Digital, completan la cruzada por la defensa de Israel. Desde los think tanks más cercanos al PP, sobre todo la Fundación FAES y el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), con Florentino Portero y Rafael Bardají a la cabeza, se acostumbra a defender apasionadamente a Israel y la estrategia‘neocon’ en Oriente Medio.
 
El funcionamiento en red de estas instituciones les permite estar conectadas con los principales think thanks neoconservadores en el mundo, tanto en Estados Unidos (Project for the New American Century y Middle East Forum) como en el propio Israel (Middle East Media Research Institute y Begin-Sadat Center for Strategic Studies). Un ejemplo de ello son las dos visitas que Rafael Bardají, presidente del GEES, hizo al presidente estadounidense George W. Bush: el 9 de septiembre de 2004, en compañía de Aznar, Ana Botella y Alejandro Agag; y el 19 de enero de 2005, con motivo de la toma de posesión de Bush en su segundo mandato.

domingo, 26 de agosto de 2012

"La Vanguardia", órgano oficial del sionismo catalán














Abdennur Prado (23-01-2009)
 

Entre los medios mayoritarios en Cataluña, La Vanguardia (LV) se ha destacado durante las últimas semanas como órgano de propaganda del Estado de Israel, justificando las matanzas de niños como "autodefensa", poniendo el acento en lo pérfido de la resistencia islámica y demonizando como judeófobo al movimiento por la paz. La defensa de la política bélica de Israel ha sido realizada de modo abierto, a través de una auténtica avalancha de artículos de opinión, incluyendo editoriales y artículos de miembros de la redacción. Por el contrario, no hemos podido encontrar ni un solo artículo de opinión pro-palestino (aparte de Rafael Poch, corresponsal en Alemania, pero únicamente en su blog, véase el magnífico "Europa y Gaza").

Todo lo contrario: se ha tendido en todo momento a minimizar las atrocidades cometidas por el ejército israelí, de modo que algunas informaciones que han sido titulares en otros medios han pasado casi desapercibidas en LV. Por ejemplo: la acusación del relator de la ONU para los territorios ocupados, Richard Falk, según el cual Israel estaba cometiendo "crímenes contra la humanidad" ni siquiera ha merecido una noticia breve y semioculta en la edición impresa.

Si comparamos la información ofrecida por LV de las matanzas en el Líbano del año 2006, es fácil notar el giro decidido hacia el sionismo. En aquella ocasión aparecieron algunos artículos de críticos con los bombardeos de civiles, como Carlos Taibo. Aunque la defensa de Israel fue apabullante, se percibía un cierto intento de compensar dicha predilección. A principios del 2009 podemos decir que todo disimulo ha desaparecido, y LV hace abiertamente propaganda sionista.

Durante estos días, a través de LV se ha afirmado una y otra vez que "en Gaza hay una guerra", presentando las matanzas como parte de un fantasmagórico enfrentamiento entre Hamas e Israel, obviando el hecho de que Israel es una potencia ocupante y Palestina un país colonizado. Se ha repetido la propaganda según la cual Hamas tiene como objetivo exterminar a los judíos, a pesar de que es conocido que sus líderes han anunciado en varias ocasiones estar dispuestos a aceptar la frontera de 1967. Se llama a Hamas "grupo terrorista", obviando el hecho de que es el representante del pueblo palestino, democráticamente elegido, que lucha contra la ocupación de su tierra y el genocidio de su pueblo. Se ha escrito una y otra vez que "Israel es la única democracia de la zona", obviando que Israel es un Estado judío, basado en leyes raciales, en el cual los no judíos son tratados como sub-humanos. Y obviando el hecho de que la mayoría de los regímenes que rodean a Israel son dictaduras pro-israelíes apoyadas desde occidente, lo cual incluye a Egipto, Arabia Saudí y Jordania.

Constatamos la ausencia de referencias al bloqueo de Gaza, que ha sido calificado por la ONU como un crimen contra la humanidad, y constituye el marco de la situación actual. Se presentan las matanzas como una respuesta al lanzamiento de cohetes caseros por parte de Hamas y se oculta que Israel no ha respetado en ningún momento el alto el fuego, que durante los últimos seis meses ha realizado numerosos ataques en Gaza, asesinando a dirigentes y a civiles palestinos, y que ha intensificado el bloqueo, llevando a millón y medio de personas a una situación desesperada. Un millón y medio de civiles son prisioneros del ejército israelí y están privados de alimentos, combustible, electricidad, medicinas, material escolar. Todo ello son tácticas de guerra, tendentes a ahogar a los palestinos de Gaza.

Si observamos la cobertura gráfica, LV ha privilegiado las imágenes de los soldados israelíes avanzando sonrientes al campo de batalla, ocultando en la medida de lo posible los cadáveres de niños palestinos.

Línea directa con el embajador israelí

Un protagonista constante ha sido el embajador de Israel en España, Raphael Schutz, cuyas opiniones han sido recogidas con diligencia, poniendo de manifiesto que existe una "línea directa" entre el periódico barcelonés y la embajada israelí. Raphael Schultz ha utilizado a su antojo LV, las más de las veces para insultar a Cataluña y a sus dirigentes. La última, por ahora, el día 20/1: "El embajador de Israel en España, Raphael Schutz, pide a Montilla que condene los actos "difamatorios" contra su país", en la cual llama "actos violentos" a las manifestaciones en contra de las matanzas de niños. También ha aparecido una amplia entrevista en exclusiva con Shimon Peres, presentado como "un defensor de la paz" (LV 9/1), en la cual culpabilizó a Hamas de la muerte de civiles palestinos. La víctima es culpable.

No solo el embajador israelí ha tenido un papel protagonista en LV, sino que en ésta han aparecido de forma recurrente otras personas vinculadas a la comunidad judía. Mientras en el resto de la prensa informaba sobre las matanzas de niños palestinos, LV dedicaba su contraportada a entrevistar a un psicólogo catalán converso al judaísmo que trata a los niños israelíes que sufren traumas por los cohetes lanzados por Hamas. Parece que, para LV, estos niños traumatizados son más dignos de lástima que las decenas de niños palestinos abrasados con bombas de fósforo blanco.

Por el contrario, no ha habido entrevistas ni han sido recabada las opiniones de los colectivos musulmanes, ni siquiera han sido entrevistados miembros de las comunidades palestinas. Una excepción: Riad el Makki, un miembro de al-Fatah dispuesto a hablar mal de Hamas. El titular: "A Hamas no le importan los muertos". ¿Tiene la elección exclusiva de Riad el Makki el objetivo de ofrecer una información plural de lo que esta sucediendo en Palestina? No: se trata de propaganda de guerra israelí.

Tampoco han aparecido voces de judíos disidentes, como en el resto de los medios: en LV parece como si judaísmo y sionismo fuesen de la mano, como si todos los judíos estuviesen de acuerdo en la masacre. Tal vez eso explique la exclusión de la denuncia hecha por Richard Falk, un judío americano, quien ya en el pasado comparó la situación de Gaza con los guetos de la Alemania nazi. La comparación entre Gaza y el gueto de Varsovia ya fue realizada por la parlamentaria británica (y judía) Oona King y la Baronesa Jenny Tonge en el año 2003, y ha sido repetida estos días por un grupo de 75 prominentes judíos británicos en una carta reproducida por The Guardian.

El Holocausto como excusa

LV ha tratado de despertar el fantasma del anti-judaísmo, presentado como explicación de las posturas mayoritariamente anti-israelíes del pueblo catalán. El recuerdo del Holocausto ha sido mencionado de forma recurrente como arma contra aquellos que se oponen a las matanzas. Los motivos de la oposición a la guerra, según LV, no son humanitarios, ni la compasión que despiertan las víctimas y el rechazo a las atrocidades cometidas por Israel, sino el antisemitismo latente en España.

Una muestra de estos argumentos nos la ofrece una serie de artículos de Enric Juliana, que culminan en "España e Israel: el antijudaísmo católico", donde encontramos la siguiente perla: "la mentalidad democrática europea parte de la base de que el Holocausto es el momento más oscuro que ha vivido la humanidad". Es decir: la memoria del Holocausto desplaza a la voluntad popular y el rechazo de la tiranía como bases de la democracia. A continuación el autor da un paseo por la historia de las reacciones de la Iglesia al Holocausto, lo cual, según él, tiene "mucho que ver" con "la intensidad y el brillo de algunos de los sentimientos imperantes estos días en España" (LV 9 de enero). Según Juliana, la comparación entre el genocidio palestino y la Shoá tiene como objeto el "relativizar y pasar página del Holocausto, objetivo por el que de manera incansable trabajan desde finales de los años cuarenta todos los residuos del fascismo". Es decir, que aquellos que comparan el nazismo con el sionismo son negacionistas del Holocuasto. Su intención no es parar un genocidio.

Se trata pues de desplazar el centro de atención de los hechos (Israel ha asesinado a más de mil personas, incluyendo más de 300 niños) y relacionar el rechazo de las matanzas con la supuesta falta de conciencia española sobre el Holocausto. En una entrevista titulada "Cómo mejorar la imagen de Israel en España", el embajador Schutz afirma: "Es importante que los niños estudien el Holocausto y sepan el origen de su creación como Estado." (LV 14/1). El mensaje es claro: enseñar el Holocausto en las escuelas ayudará a que los niños catalanes sean menos sensibles a las matanzas de niños palestinos.

Ocultación del pasado andalusí

Enric Juliana no es un mero panfletario del ejército israelí, sino el subdirector de LV. También el vicedirector, Alfredo Abián, se ha sumado a la tarea de dar cobertura a las matanzas en su editorial del 18 de enero, apelando al hecho de que los catalanes "también somos sefardíes", y de que la nuestra es una sociedad "cuyo 20% de los varones tenemos marcadores genéticos heredados de nuestros antepasados sefardíes". Es decir: apelando a un principio racial, y excluyendo de la identidad catalana a los catalanes musulmanes que también fueron expulsados de su tierra. Podríamos decir: los catalanes también somos andalusíes, ya que de hecho en Cataluña hubo un número muy superior de musulmanes que no de judíos. Pero al vicedirector de LV el exterminio de los musulmanes catalanes le trae sin cuidado, como le trae sin cuidado las muertes de más de trescientos niños. Como "somos sefardíes", debemos aplaudir el genocidio del pueblo palestino.

Alfredo Abián y otros comentaristas han citado una y otra vez el estudio del Pew Center, que muestra que España es el país europeo de los encuestados en el cual se tiene peor opinión de los judíos. Pero se han olvidado de mencionar que dicho informe también pone de manifiesto que la opinión de los españoles sobre los musulmanes es peor que sobre los judíos. ¿No deberíamos aplicar en este caso la misma ecuación y afirmar que el apoyo a Israel se debe a la islamofóbia reinante en nuestra sociedad? La ocultación de una parte del informe del Pew Center nos da la medida moral de estos personajes, y la facilidad con la que se pasa del sionismo a la islamofóbia. ¿Es esto periodismo? No: es propaganda de guerra israelí.

Ataques a Saura y demonización del movimiento por la paz

Hemos asistido a una campaña contra el Conseller de Interior de la Generalitat, Joan Saura. ¿Su delito? Pedir un alto el fuego en Gaza y participar en las manifestaciones en contra de la guerra. Al día siguiente a las manifestaciones apareció un artículo insultante (El Govern se manifiesta, de Francesc-Marc Álvaro, 13/01), y al día siguiente media página fue dedicada a las quejas israelíes: "El embajador israelí dice que la actitud de Saura es una vergüenza" (LV 14/01). No han aparecido ni una nota de IC, ni el propio Saura ni ningún otro miembro de su partido han sido entrevistados.

Un episodio especialmente grotesco ha sido la demonización del movimiento por la paz, tildados de "izquierda gritona, cual émulo de los monos de Gibraltar" y de "izquierda fascista" por parte de Pilar Rahola, quien no ha dudado en considerar como "algo inevitable" los asesinatos de niños, bombardeos de escuelas, de mezquitas y hospitales. Rahola ha querido hacer de si misma el centro de atención, en respuesta a un magnífico artículo de Josep Maria Navarro, distribuido como parte de una revista informativa durante la manifestación contra la guerra, titulado "La solidaridad con Palestina señala también al filosionismo catalán", en el cual se denunciaba la impunidad con la cual los apólogos de las matanzas utilizan los medios de comunicación, y terminaba insinuando que "los y las filosionistas catalanes son cómplices de genocidio, de torturas y de limpieza étnica". Lo cual por otra parte es obvio. Sin embargo, este hecho ha sido utilizado para desviar el tema: Pilar Rahola aplaude las matanzas y luego se hace la víctima cuando se lo recriminan.

El 19 de enero Antoni Puigverd vuelve a unir el recuerdo del Holocausto y de los sefardíes para arremeter contra el movimiento por la paz, asociado ahora, ¡a la Inquisición y los estatutos de limpieza de sangre!: "Un prejuicio [antisemita] fosilizado en la tradición hispánica, que idealizó a golpe de inquisición la pureza de sangre y el desprecio a los marranos. Tradición que revive en los ataques ad hominem que reciben los escritores Culla, Rahola y Villatoro (la vieja insidia: no tienen opiniones libres, están vendidos al sionismo, versión moderna del usurero de antaño)." Más adelante une de manera arbitraria a los judíos catalanes de la Edad media y al estado de Israel, olvidando de nuevo a los catalanes musulmanes, las principales víctimas de la Inquisición: "Escribo en una ciudad, Girona, que obtiene agradables beneficios turísticos de su pasado hebreo, pero que en la edad media, antes de la expulsión de los judíos, incendió por dos veces el Call (judería). Todo esto pesa. No lo olvidemos, a la hora de censurar los errores de Israel."

Una pequeña muestra

Acabamos con una pequeña muestra de la manipulación informativa: las portadas de la edición digital de los principales periódicos españoles del 18 de enero, en el momento del "alto el fuego" anunciado por Israel, un alto el fuego que no implicaba la retirada de sus tropas de Gaza y que no fue respetado por el propio Israel.

El Periodico de Cataluña: "Helicópteros israelís atacan el norte de Gaza tras solo cinco horas de tregua unilateral"

ABC: "Helicópteros israelíes atacan Gaza seis horas después de anunciar el alto el fuego."

El Mundo: "Seis horas después de que comenzara el alto el fuego unilateral, Israel ha atacado el norte de Gaza y Hamas ha vuelto a lanzar cohetes"

Público: "Israel ataca el norte de Gaza seis horas después del alto el fuego".

El País: "Israel ataca el norte de Gaza tras sólo seis horas de tregua unilateral"

La Vanguardia: "Cohetes palestinos impactan en Israel tan solo unas horas después del alto el fuego"

Tanto el titular de LV como la información ofrecida a continuación tienen por objeto el ocultar el ataque israelí y mostrar que las "buenas intenciones" de Israel de parar la guerra chocan con la insistencia de Hamas. Se trata, una vez más, de manipular los hechos y ponerse al servicio de Israel, no de información periodística.

Conclusión


La cobertura dada por La Vanguardia a las matanzas de Gaza ha convertido a este periódico en el órgano de propaganda del sionismo en Cataluña. Y esto en un momento en el cual existe la conciencia en la opinión pública internacional y entre las asociaciones de derechos humanos de todo el mundo de que Israel practica el apartheid y políticas de limpieza étnica hacia los palestinos.

Recordamos la sugerencia de Josep Maria Navarro: "Los y las filosionistas catalanas son cómplices de genocidio, de torturas y de limpieza étnica". ¿Puede esto aplicarse a La Vanguardia? Que cada uno juzgue por si mismo.

Véase, además:

http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com.es/2011_01_01_archive.html

 

viernes, 24 de agosto de 2012

Catasionismo

LAS RAICES SIONISTAS DE UN SECTOR DEL NACIONALISMO CATALÁN: EL “CATASIONISMO”
 
A. Escusa (2006)
 
Existe una rama muy poderosa del nacionalismo catalán, influenciada desde hace mucho por las vicisitudes del pueblo judío, sobretodo por el movimiento sionista posterior a la II Guerra Mundial que dio lugar, en 1948, a la fundación del Estado de Israel en los territorios palestinos. Esta identificación se reafirmaba al convertirse en una forma de atacar al catalanismo por parte de sus enemigos. Pío Baroja, por ejemplo, en 1907 acusaba a los catalanes de ser «los judíos de España» (1). 
Figuras destacadas del catalanismo fueron acusadas de ser judíos, como Companys o Cambó. Muchos catalanes de diversas ideologías inclinaron sus simpatías hacia el pueblo judío y hacia el Estado de Is­rael, cuya creación influyó tanto en fascis­tas como Josep Plà (maravillado al visitar Israel en 1950) como en el antifranquista Salvador Espriu, que presentaba a Israel «como la proyección mítica de Catalu­ña» (2). Las relaciones entre el catalanis­mo y el sionismo se consolidaron gracias a la amistad del padre de Jordi Pujol con el magnate empresario judío David Ten­nenbaum, creador de la Banca Dorca de Olot, germen de lo que fue la futura Ban­ca Catalana (3), operación que consolidó a Jordi Pujol y su entorno como centro del nacionalismo catalán. La simpatía hacia el sionismo afecta a militantes de casi todos los sectores del nacionalismo, desde los católicos de Convergencia i Unió (CiU), a los laicos de Esquerra Republicana de Ca­talunya (ERC) e incluso a algún grupo de la izquierda extraparlamentaria. La sim­biosis catalanismo-sionismo ha sintetizado el “catasionismo”, corriente dominante en el nacionalismo catalán. Paradójicamente, el sionismo también es una de las mayores influencias que han tenido los Gobiernos del Partido Popular, cuya ideología ultra­conservadora o neofascista está en las an­típodas del nacionalismo catalán. La pre­sión del catasionismo consiguió en el 2005 el incremento de las relaciones entre Israel y Cataluña, concretadas tras la reunión de Maragall con Shimon Peres, y el fomento de la cooperación tecnológica entre Cata­luña e Israel a través de la Fundació Cata­lana per a la Recerca. 
 
LA RED CATASIONISTA
 
Según el periódico La Vanguardia (4), los políticos catasionistas más importantes son el ex–presidente Jordi Pujol; Josep Lluís Carod-Rovira, Presidente de Es­querra Republicana de Catalunya (ERC) y actual vicepresidente de la Generalitat; Miquel Sellarès, periodista y antiguo res­ponsable de seguridad en los gobiernos de CiU y hoy cercano a ERC, Joan Oliver, antiguo director de TV3 y militante de CiU, y Maria Josep Estanyol, doctora en filología semítica en la Universitat de Bar­celona y militante de ERC. Intelectuales catasionistas influyentes son Pilar Rahola, antigua militante de ERC y hoy situada en la extrema derecha del sionismo (partida­ria visceral de Ariel Sharon); el periodista Pere Bonín; Joan B. Culla, historiador de la Universitat Autònoma de Barcelona; la escritora Marta Pessarrodona; el periodis­ta y escritor Valentí Puig y Lluís Bassat, publicista y candidato a la presidencia del Fútbol Club Barcelona. Pero especial aten­ción merece el jefe de filas del sionismo ca­talán, Vicenç Villatoro, diputado por Con­vergencia i Unió (CiU), escritor, periodista y antiguo director del diario nacionalista Avui y de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, ente que engloba las emisoras de la Generalitat. Algunos de los catasio­nistas no pasan de tener ciertas simpatías e identificación hacia la política del Estado de Israel, desarrollando su cometido si­lenciosamente, mientras que otros ejercen violentamente de comisarios políticos de Israel en Cataluña, manipulando y tritu­rando, desde los púlpitos televisivos y los poderosos medios de comunicación que los apoyan, cualquier disidencia hacia la polí­tica de Israel.

Los medios de comunicación filo-sio­nistas
 
De los medios más pro-sionistas hay que destacar en primer lugar el periódico Avui, así como La Vanguardia, también receptiva hacia el sionismo. Las radios y televisiones públicas (TV3, C33 y Catalunya Ràdio bá­sicamente), han perdido parte de su furor sionista desde que Vicenç Villatoro dejó de ser su director, aunque en las tertulias te­levisivas de TV3 y el C33 son fijos los catasionistas más importantes, como el pro­pio Villatoro, Rahola, Joan B Culla y otros. También la Fundació Catalunya Oberta es un establecimiento filosionista.
 
Asimismo se ha creado una red de medios de comunicación de tendencia catasionis­ta, donde participan catasionistas promi­nentes. Este es el caso de Tribuna Cata­lana, (www.tribuna.cat), página dedicada a la política general, que tiene enlaces al Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya (CEEC), ambos dirigidos por Miquel Se­llarès, y a la Revista Debat Nacionalista, cuyo primer número entrevista al historia­dor catasionista Joan B. Culla, a quien le dedica la foto de portada. La finalidad de la información de estos medios es crear una corriente de opinión favorable a las políti­cas de Israel y contraria a las luchas de los pueblos árabes.
 
El CEEC realiza estudios y análisis de la situación mundial desde una óptica favora­ble a la estrategia y a la ideología atlantis­ta de la OTAN y de la política del Estado de Israel. El CEEC defiende la invasión de Afganistán por la OTAN como un freno a la “yihad” (guerra santa musulmana) y por el bien de la seguridad de Europa y Cataluña, manifestando que la agresión de la OTAN es «una opción que puede parecer más “dura” pero que en realidad es simplemen­te más realista» (5). En el mismo artículo se alegra de que la cumbre de la OTAN haya tenido lugar en Letonia, presentando a los rusos, a su presidente Putin y a su control del gas y el petróleo como enemigos para Europa. En otro artículo se ataca la polí­tica exterior de Zapatero por considerarla antiamericana, antiisraelí y proárabe. La­menta que la decisión (finalmente revoca­da) de vender aviones y barcos a Venezuela haya puesto en peligro la amistad con los Estados Unidos (6). La vocación intoxica­dora de este medio queda evidente cuando identifica sutilmente la política exterior del gobierno del PSOE con el franquismo y éste con el mundo árabe: en un artículo que lleva por título “¿España se posiciona contra el gobierno de Israel?”, el CEEC afirma: «en la otra banda del arco ideoló­gico del Estado español encontraríamos la análoga “tradicional amistad con los países árabes” en la que insistió durante 40 años el régimen del general Franco» (7). Otros artículos del CEEC muestran las opera­ciones de agresión israelíes desde la pers­pectiva sionista, como guerras defensivas frente a la amenaza árabe (8).
 
Desde Tribuna Catalana se elaboran artí­culos antipalestinos, como los dedicados contra la victoria electoral de Hamás. Tri­buna Catalana, manipulando el conflicto de Palestina, “recuerda” a la Unión Europea que «hay decenas de miles de funcionarios y policías pagados con dinero europeo» y que no se puede seguir financiando a un gobierno «que envía kamikazes a hacerse explotar en un autobús o en una cafete­ría israelí» (9). Otros artículos critican la posición pro-palestina de una parte de la izquierda israelí debido según Tribuna Ca­talana al «autoodio de la extrema izquier­da israelí cercana a los grupos palestinos» (10).
 
Desde la revista El Temps, donde escriben entre otros sionistas la ultra Pilar Rahola, se intenta hacer pasar a los agresores como víctimas, como en el reportaje sobre la co­munidad judía dels “Països Catalans”, se justifican las matanzas israelíes en el Líbano a raíz de la detención de militares israelíes por Hamás, considerada como “agresión”: «La gente está extrañada y no entiende esta agresión. Por eso un 98% de los is­raelíes aprueban la medida tomada por su Gobierno y la entiende» (11). También encontramos en el mismo número una en­trevista a la ministra de asuntos exteriores de Israel. 
 
Lucha por las emisoras públicas y depu­ración de periodistas
 
Entorno al control de los medios públicos se desarrolla una sorda lucha de los cata­sionistas, que no ha trascendido al público. Vicenç Villatoro, cuando fue responsable de la radiotelevisión catalana, despidió al periodista a Eugeni García, corresponsal en Jerusalén de Catalunya Ràdio. El Co­mité Profesional de la emisora denunció en un comunicado que el despido se de­bía a «la presión reiterada de la comuni­dad judía en Catalunya, que cuestiona la imparcialidad informativa de la redacción de informativos y de su corresponsal en Jerusalén» (12). Otra riña sucedió en los medios de Catalunya Radio, cuando Vicenç Villatoro atacó al periodista Antoni Bassas en una carta al diario Avui, por no cortar a un oyente que llamó al programa de Bas­sas y dijo que «los judíos e Israel se encon­traban en el eje del mal», según “denunció” Tribuna Catalana, medio que se queja del «infantilismo» de TV3 en el tratamiento de la guerra de Irak o las informaciones sobre EE.UU. e Israel, responsabilizando de ello al periodista Joan Roura (13). Roura también fue atacado desde La Vanguardia por Joaquim Roglán, quien “denunció” al periodista de TV3 por no defender la “im­parcialidad” en el conflicto sionista-árabe informando «de manera desmesurada» so­bre la violencia israelí (14). 
 
ESQUERRA REPUBLICANA, PARTI­DA EN DOS
 
ERC es uno de los partidos que más está infiltrado por el sionismo, ya desde los tiempos de Pilar Rahola. Dirigentes cata­sionistas como Carod Rovira están enfren­tados con otros como Rosa Bonàs y Joan Puigcercós por la política hacia Israel. Las JERC, juventudes de este partido, se han manifestado reiteradamente a favor de la causa palestina, sufriendo incluso repre­sión policial, pero el “lobby” sionista es muy poderoso en ese partido: ERC nunca se ha manifestado públicamente a favor de Palestina y contra la política racista e im­perialista de Israel. Una muestra de la in­fluencia sionista en ERC la podemos ver en el nº 70 (abril-mayo del 2006) de Esquerra Nacional, revista oficial de ERC. En la pri­mera página de este número se entrevista a Jaume Fernández, historiador y militante de ERC, que explica el balance de unas jornadas sobre sionismo y catalanismo, jornadas en las que participaron Conse­llers de la Generalitat. Según Fernández, que por una “rara” coincidencia también es miembro del filosionista CEEC, en las jor­nadas se denunció al «pensamiento único» contra Israel, «anclado en una posición ideológica heredera de un marxismo tras­nochado» (15).

Cuando Carod Rovira visitó Israel junto con Maragall en mayo del 2005 para reali­zar un homenaje a Yitzhak Rabin, asesina­do por un judío ultraortodoxo, se levanta­ron ampollas en la izquierda solidaria con la causa palestina. El colectivo Palestina Resisteix, recordó a Carod el pasado de Rabin, que al mando de unidades militares realizaba operaciones de limpieza étnica y actos terroristas (16). Al parecer Carod es simpatizante del Partido Laborista Israelí, y en alguna de sus conferencias electorales para las elecciones autonómicas del 2006 había invitado a varios embajadores en­tre los que se hallaba el de Israel. Bernat Joan, eurodiputado ultranacionalista de ERC, sin declararse sionista, defiende tesis sionistas y norteamericanas cuando “de­nuncia” en su blog el asesinato del Primer ministro libanés Hariri, pro-israelí, como una conspiración de Siria e Irán, países a los que acusa de querer colonizar el Líbano (17). Para Josep Huguet, exconseller de la Generalitat, «en el pensamiento de secto­res radicales del españolismo, los catalanes ocupamos el lugar de los judíos» (18) .

Rosa Bonàs, una voz valiente
 
Rosa Bonàs, diputada al Parlamento espa­ñol por ERC es una de las valientes excep­ciones dentro del panorama nacionalista catalán. Su mérito es mucho mayor por el hecho de estar casada con un israelí, tener hijos de esa nacionalidad y haber pasado varios años viviendo en Israel, país del que tuvo que huir, como ella misma explica: «A medida que se iban multiplicando los asentamientos en Gaza y Cisjordania, el Ejército para la Defensa de Israel se con­virtió en un ejercito de ocupación con todo lo que ello implica. (...) en 1989, nuestro hijo tenía ya 10 años, fuimos conscientes de que aquel niño tenía ante sí dos opcio­nes: ser soldado de un ejército de ocupa­ción o pasar su juventud en la cárcel, como tantos amigos que se negaron a servir en los territorios ocupados» (19). Rosa Bonàs, que pide respeto para el pueblo palestino y defiende su derecho a vivir en un Estado viable, tiene un amplio historial de lucha por la paz desde hace décadas y no ha du­dado en sumarse a iniciativas en favor del pueblo palestino. 
 
Carod Rovira se arrodilla ante el sionis­mo
 
Rosa Bonàs estuvo en el ojo del huracán sionista cuando hizo una proposición al Congreso junto a Puigcercòs pidiendo la suspensión de todas las ayudas del Estado español hacia Israel, incluyendo todo tipo de cooperación cultural en protesta por la política genocida de Ariel Sharon y contra la ocupación de los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, justo en las fechas en las que Carod y Maragall realizaban el homenaje a Rabin. Esto levantó las protes­tas airadas de la Embajada de Israel, de la comunidad israelí en España, el odio vis­ceral de Pilar Rahola y las acusaciones au­tomáticas de antisemitismo. Rosa Bonàs se defendió calificando a Rahola de «portavoz de Sharon». Carod zanjó el tema sometién­dose al sionismo, pidiendo perdón en una carta en la que calificaba la iniciativa de Rosa Bonàs «como un error político grave que, además, no es coherente de ninguna manera con mis propias convicciones (...) Estas y otras consideraciones las he plan­teado, personalmente, a los responsables del Grupo Parlamentario de ERC en Ma­drid, así como a los representantes diplo­máticos del Estado de Israel en España. (...) Nuestro rechazo sin paliativos al te­rrorismo, nuestro reconocimiento incues­tionable al derecho a la defensa del Esta­do de Israel» (21). Carod Rovira acaba su patética carta reconociendo el derecho a la existencia de un Estado palestino. ¡Fal­taría más!

EL INDEPENDENTISMO EXTRA­PARLAMENTARIO
 
Aunque la mayoría de grupos extrapar­lamentarios independentistas se sitúan frente a los crímenes sionistas y en defen­sa de la causa árabe, el sionismo también influye en algunas de estas fuerzas políti­cas. Toni Gisbert, dirigente del Partit So­cialista d’Alliberament Nacional (PSAN), responsable de Acció Cultural del País Valencià y marido de Núria Cadenas (in­dependentista encarcelada durante años), identifica judaísmo y catalanismo en un es­crito lleno de manipulación histórica, verdadero homenaje al nacionalismo de sangre: «Los puntos en común con las reflexiones del judaísmo son notables (...) una parte importante de nuestro pueblo reclama, como lo reclama una parte im­portante del judaísmo, un hogar nacional propio. (...) Un territorio donde no somos los únicos que estamos: igual que los ju­díos, hemos sido convertidos en minoría en algunas parcelas de nuestra propia tierra por siglos de ocupación. Pero como ellos, hemos vivido ininterrumpidamente desde nuestro nacimiento como pueblo. (...) Tampoco renunciamos a las parcelas donde somos minoría: porque para noso­tros la tierra tiene valor por ella misma, nos identifica y cohesiona» (22).
  
Este es el panorama del sionismo en Ca­taluña, una fuerza que ha encontrado una sólida base de apoyo entre una buena par­te del nacionalismo catalán, dispuesto a transigir con cualquier brutalidad de Is­rael a cambio de fortalecer las posiciones de la burguesía catalana. 
 
Notas:

1) Jordi Rovira. Lazos vivos entre Israel y Catalunya. La Vanguardia, 15/01/2006. (2) Idem
(3) Idem
(4) Idem
(5)http://www.ceec-cat.org/noti.php?noticia=180
(6)http://www.ceec-cat.org/noti.php?noticia=175
(7) http://www.ceec-cat.org/noti3.php?cerca=israel&noticia=136
(8) http://www.ceec-cat.org/noti3.php?cerca=israel&noticia=134
(9)http://www.tribuna.cat/Not%EDcies/Pol%EDtica/El_dilema_dels_europeus_da­vant_la_vict%F2ria_de_Hamas/
(10) http://www.tribuna.cat/Not%EDcies/Pol%EDtica/ERC_i_l%92estat_d%92Israel/ (11) Xevi Camprubí: L’altre banda del con­flicte. El Temps, nº 1555, 1/8/2006. http://www.eltemps.net/art2.php?sec_id=mon (12) Jordi Rovira, obra cit.
(13) http://www.tribuna.cat/Not%EDcies/Pol%EDtica/De_qu%E8_pot_servir_la_pol%E8mica_Villatoro-Bassas?/
(14) http://www.tribuna.cat/Recull_de_pre­msa/Comunicaci%F3/L%27Al-Jazira_en_catal%E0_de_Joan_Roura/
(15) http://www.esquerra.org/web_nova/ar­xius/en70.pdf.
(16) http://www.palestinaresisteix.org/co­municats/not_only_protocolCAT.htm
(17) http://www.defensadelaterra.org/LaVeu/veu58.htm
(18) Jordi Rovira, obra cit.
(19) http://rosamariabonas.blogspot.com/2005/10/diumenge-2-doctubre-parau­les.html
(20) http://www.nodo50.org/CSCA/agen­da05/palestina/parlamento_28-09-05.html
(21) http://desde-sefarad.blogspot.com/2005/10/erc-carod-e-israel.html
(22) http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/169522/index.php

miércoles, 22 de agosto de 2012

Sionismo en Cataluña



Pepe Gutiérrez-Álvarez (1-6-2010)

La actuación de la diplomacia sionista en Catalunya recuerda la vaticana. Esto es gracias al “lobby” sionista que abarca casi todo el arco parlamentario, a diarios, periodistas, escritores…

Las movilizaciones contra el “Guernica de Gaza” en Catalunya no obtuvieron una respuesta por abajo. No hubo ni un solo manifestante a favor del atropello, aunque no faltaron diarios i tribunas que lo justificaron.

Si hubo una movilización por arriba patrocinada por el cónsul israelí en Barcelona, por el portavoz que habla en nombre de la comunidad judía más pudiente, por líderes políticos de ERC (Carod Rovira), PSC (José Zaragoza), con una fuerte labor de agitación y propaganda desde medios tan poderosos como TV3 y La Vanguardia, sin olvidar la labor de la “star” Pilar Rahola, así como la pléyade de intelectuales, comenzando por el inevitable Joan B. Culla i Clarà entre cuyas finuras figura un artículo en El País sobre el asunto de la candidata del NPA con velo en el que –entre otras cosas como recurrir a Marx, Lenin o Trotsky con una ignorancia interesada- acusaba a la izquierda radical de ser anticatólica y cómplice con el “fundamentalismo” islamista.

Evidentemente, el argumento se alejó de Gaza todo lo que pudo.

El argumento pasaba por “toques” como los siguientes: “Libersohn no se limitó a hacer una alerta genérica en Europa, sino que apuntó directamente a Catalunya: “concentra el mayor índice de antisemitismo” de Europa. El rabino, nieto de una superviviente del holocausto fallecida recientemente, apremió a las instituciones catalanas a trabajar en la educación para la tolerancia”.
“Libersohn, que recordó un informe encargado por la Agencia Judía y el Ministerio Israelí de Asuntos de la Diáspora que apunta que el 75% de la población española mantiene prejuicio contra los judíos. Este estudio apunta que los incidentes antisemitas en Europa se dispararon en el 2009 hasta alcanzar la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”.

“Libersohn no se limitó a hacer una alerta genérica en Europa, sino que apuntó directamente a Catalunya: “concentra el mayor índice de antisemitismo” de Europa. El rabino, nieto de una superviviente del holocausto fallecida recientemente, apremió a las instituciones catalanas a trabajar en la educación para la tolerancia”.

“Con el paso de los años cada vez quedan menos supervivientes” y “conforme vayan desapareciendo” se intensificarán las corrientes negacionistas, alertó. Por ello, Schutz (embajador de Israel en Madrid) pidió un esfuerzo a las instituciones para preservar la memoria, “más allá de los condicionantes políticos”, y rogó que “no olviden nunca” la enseñanza del holocausto, tras haber asegurado que además de este genocidio ha habido otros en Camboya, Darfur o los Balcanes, e Irán amenaza con “borrar a Israel del mapa”.

Estos toques aparecieron reiteradamente en diarios como La Vanguardia a finales de enero de este año, y fueron divulgados como el “gran argumento” por los intelectuales orgánicos del “lobby” que cuentan con “banda libre” en toda la prensa.

También se anotaba que: “Desde el Govern, Carod-Rovira, que mantiene su plena sintonía con el colectivo judío, recordó que se exterminaron tantos judíos como habitantes tenía Catalunya hace 10 años, e instó a todos los agentes a evitar el uso “simplista, frívolo y banal” del adjetivo nazi. Además, recordó que ayer se cumplieron 71 años de “la entrada del ejército de ocupación franquista. Benach insistió en la importancia de la memoria histórica y dijo que el contexto es oportuno para recordar aquellos hechos, ya que “el nazismo creció en tiempos de crisis económica mundial, de carencias, de frustración”. Leyendo esto, alguien puede llegar a creer que los franquistas están representados por los palestinos de la “Intifada” (por otro lado,, y dicho sea de paso, el ejército franquista ocupó todo el Estado).

El cinismo de la maniobra ha vuelto a quedar en evidencia con la última aventura “defensiva” del ejército sionista. Se podría decir –emulando a voltaire- que la historia de la humanidad es la historia de sus crímenes y de sus muestras de cinismo. Así, las movilizaciones antifranquistas en el extranjero eran llamadas “antiespañolas”, y las denuncias del fascismo exterior norteamericano se tildan de “antinortemericanas”, pero en este caso, me parece que se superan las marcas.

¿Qué tiene que ver el “holocausto” con el Estado de Israel, y no digamos con lo que hace el Estado de Israel?

Se nos dice que los hebreos crearon el Estado de Israel huyendo de Auschwitz… ¿Y que tuvieron que ver los palestinos con los campos de exterminio? ¿No fueron los nazi-fascistas?, ¿No fueron los franceses, polacos, y otros, los “colaboracionistas”? ¿No fueron los Estado Unidos los que cerraron sus puertas a los judíos que huían de Europa, y los que tuvieron a punto de far la victoria a un candidato furibundo antisemita y simpatizante del nazismo llamado Lindberg, para más señas, famoso aviador?

Por otro lado, amalgamar los “negacionistas” con los que se manifiestan en solidaridad con los palestinos de todas las edades masacrados por el ejército ocupante sionista es algo tan indigno como el mismo negacionismo, es una argumentación de la misma calaña moral.

Las y los Rahola mediáticos utilizaban contra los palestinos (y por extensión contra todos los árabes que rechazan la expansión imperialista en Oriente Medio con los mismos trazos que los antisemitas de antaño empleaban contra los judíos…El “espíritu” del antisemitismo se ha trasladado de lugar, ahora se emplea contra los palestinos que son los judíos de hoy…Se crítica a Saramago y otros por haber establecido un paralelismo entre el nazismo y el sionismo, pero lo cierto es que, van or buen camino.

Por otro lado, los sionistas no tienen el menor inconveniente em comparar con Hitler a cualquiera que no les gusta desde Arafat hasta Sadam Hussein…

Y la cuestión es que lo que ocurre en Gaza cuenta entre nosotros con defensores cínicos bien instalados en el Parlament con el apoyo de partidos que no solamente se llaman de izquierdas, también se dicen “nacionalistas” o “catalanistas”…

Con esto vuelve a darse una moraleja conocida, a saber, que la izquierda realmente existente resulta ser en la realidad la vertebradora del discurso sionista al igual que lo es también del discurso neoliberal…Cierto, en ambos casos cínicamente vestido.

http://old.kaosenlared.net/noticia/el-sionismo-en-catalunya
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Soldados israelíes denuncian los abusos contra niños y adolescentes palestinos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El esquema de conducta rutinario del Ejército en los territorios ocupados no diferencia entre mayores y menores de edad, dicen los militares que se han atrevido a romper el silencio

 
El joven D. ha pasado como la mayoría de los israelíes tres años en el Ejército. A diferencia del resto, llegó un momento en el que decidió desertar porque no le gustaba lo que veía ni lo que se veía obligado hacer. Pasó por la cárcel y ahora se plantea dejar por escrito las experiencias que le marcaron como soldado y que no se puede quitar de la cabeza. Puede que las que más le ronden sean las de los niños. Las de los soldados que pegan y abusan de los niños, a menudo víctimas de los excesos del Ejército de ocupación. Su experiencia y la de otros soldados que han decidido hablar, las publica Breaking the silence, la organización israelí que aspira a romper el silencio que rodea a los crímenes y excesos que cometen los jóvenes soldados en un país en el que la mili es obligatoria y que se siente en guerra permanente.

D. pone ahora palabras a sus traumas sentado en una cafetería de Jerusalén. “Entramos en un pueblo. Tomamos la escuela y detuvimos a todos los hombres de entre 14 y 50 años porque nos habían dicho que gente del pueblo había tirado piedras. Eran las tres de la mañana. Los soldados llegaban con decenas de detenidos, esposados y con los ojos vendados. Uno detrás de otro. Formaban un tren. Estaban aterrorizados. Unos lloraban. Otros se hacían pis. Los soldados les zarandeaban y les tiraban de las orejas. Luego les sentaron durante horas y les interrogaron. Las esposas de plástico les cortaba la circulación”. Y prosigue: “Me tocó escoltar con otro soldado a un detenido de unos 14 años al baño. El oficial miró para atrás y al ver que no había testigos le dio un puñetazo al chico y lo tiro al suelo, que estaba lleno de mierda”. D. decidió que no quería participar nunca más en incidentes de ese tipo y desertó antes de que le recolocaran en una base como paramédico.

Los testimonios de los soldados hablan de un esquema de conducta rutinario en el que no diferencian entre mayores y menores de edad y en el que a los varones palestinos se les trata como un bloque homogéneo y peligroso. Las escenas que relatan los soldados se parecen mucho entre ellas: los militares entran en un pueblo palestino en el que ha habido manifestaciones o desde donde los jóvenes han tirado piedras y efectúan detenciones masivas. Maniatan a los detenidos y les vendan los ojos. Les dejan durante horas sentados en el suelo, muertos de miedo. Es durante esas horas cuando se producen las amenazas de muerte, las palizas y las humillaciones a los supuestos sospechosos. O una patrulla entra en un pueblo palestino, los niños tiran piedras contra los militares y acaban detenidos como los mayores. O niños a los que se utiliza como escudos humanos para entrar en casas y efectuar detenciones.

Algunas de las historias de los soldados revelan incidentes graves, que explican son posibles porque sienten que operan en un clima de impunidad; que hagan lo que hagan es muy poco probable que acaben en la cárcel por maltratar a un menor. “Nuestra misión es cazar a los malos. Lo demás son daños colaterales”, explica Amer, un joven sargento, que ha pasado a la reserva. “La consigna es que todos son culpables hasta que no se demuestre lo contrario. Por eso entramos en las casas por la fuerza bruta, como si todos los palestinos fueran suicidas. Por eso y porque el Ejército aplica un apolítica de riesgo cero. Casi todo vale con tal de no arriesgar lo más mínimo la vida de un soldado”, añade.

Gerard Horton, de Defence for Children International, organización dedicada a velar por los derechos de los menores en los territorios ocupados palestinos, habla de varios tipos de abusos a menores palestinos y pide “que se les trate igual que a los niños israelíes”. Para Horton, como para muchos observadores, uno de los grandes problemas es “la propia existencia de un Ejército de ocupación durante 45 años. Claro que no están entrenados para detener a niños, porque la idea de un Ejército no es que se dedique a controlar a una población durante décadas”.
  • “Al principio te sientes mal”. Sargento primero, Nablús, 2005.
“Entramos en los pueblos [palestinos] todos los días por lo menos dos o tres veces para hacer sentir nuestra presencia es como si les ocupáramos. Para demostrarles que esa zona es nuestra, no suya […] Al principio, apuntas con tu arma a un niño de cinco años y después te sientes mal; piensas que no está bien. Luego, llega un momento en el que… te pones tan nervioso y estás tan harto de entrar en los pueblos y de que te tiren piedras. Pero está claro que estás dentro del pueblo y que acabas de pasar el edifico de la escuela y que los niños te van a tirar piedras. Una vez, mi conductor salió y sin parpadear, cogió a un niño y le dio una paliza. El niño estaba simplemente sentado en la calle.
  • “Se hizo caca, oí como lo hacía, fui testigo de su humillación. Lo olí. Pero me daba igual”. Sargento primero, Hebrón 2010.
Me acuerdo sobre todo de los adolescentes. Una vez detuvimos a tres chicos; eran parte de una banda que no paraba de tirarnos piedras y eran sólo niños. […] Cuando le llevamos en el jeep me acuerdo que escuché como se hacía caca en los pantalones. También me acuerdo de otra vez que uno se hizo pis encima. ME daba igual, me resultaba totalmente indiferente. Se hizo caca, oí como lo hacía, fui testigo de su humillación. Lo olí. Pero me daba igual.
  • “El oficial disparó a los piernas, pero desde una distancia muy corta”. Sargento primero. Hebrón, 2008.
A veces usamos botes de humo. En un momento dado, el oficial disparó a los piernas, pero desde una distancia muy corta. No sé por qué. Desde unos 20 metros, algo así. En el momento que lo hacía, un niño se estaba agachando para recoger una piedra y le dispararon en la cabeza. A partir de ahí, el incidente se agravó, vinieron los paramédicos, una ambulancia judía, una árabe. No me acuerdo exactamente. Después un rato largo, porque la situación era peligrosa y la mitad de su cerebro estaba fuera del cráneo. Al final llegó al hospital y creo que dos días después murió. Mirando los hechos, se podría pensar que fue una muerte inintencionada. Pero yo conozco al ese oficial y aquello fue intencionado.
  • “Siempre esos llantos”. Sargento. Hebrón, 2010.
Siempre esos llantos. Están esos momentos tan molestos cuando estás en una misión de detención y no hay sitio en la comisaría y te tienes que llevar al niño de vuelta contigo al puesto militar, vendarle los ojos, ponerle en una habitación y esperar a que la policía venga a recogerlo a la mañana siguiente. Se queda allí sentado como un perro…
  • “Disparó porque es el que manda”. Sargento primero, Nablús 2006-2007.
Son críos. Hay muchas posibilidades de que yo hiciera lo mismo si estuviera en su lugar. Hubo un caso de un comandante que decidió disparar a uno en la pierna porque él es el que manda. Balas de verdad.
  • “Tratan de entrar en Israel porque sus familias pasan hambre”. Sargento, Franja de Gaza. 2008.
En Nahal Oz, los niños intentan venir para encontrar comida o algo. Los padres deben enviarles para intentar entrar en Israel porque sus familias pasan hambre. Creo que los niños tenían 14 o 15 años. Me acuerdo de un niño, que estaba ahí sentado, con los ojos vendados y vino un soldado del que se sabía que era un idiota, le golpeó y le echó grasa del rifle por encima.
  • “Le lanzó una granada de sonido y el niño salió corriendo”. Sargento, Ramala 2009.
Nos había llegado el mensaje de que alguien había tocado la valla. […] Allí había tres niños, el mayor de ellos de 15 y uno pequeño de siete u ocho y otro que debía estar entre medias. El comandante los detuvo y quiso hacer unas comprobaciones, así que los sentó al borde de la carretera a cinco metros de distancia cada uno. […] Abrió las puertas traseras del jeep y metió al niño [el más pequeño]. No le pegó pero le amenazó brutalmente y el niño empezó a llorar. Cuando obtuvo al información que quería, detuvo a los otros dos niños y el pequeño volvió al pueblo. Le gritó “vete, vete al pueblo”. El niño estaba aterrado. El comandante lanzó una granada de sonido y el niño salió corriendo.
  • “Los soldados salieron con bates y empezaron a dar palizas”. Sargento, Ramala 2006-2007
Hicimos una incursión en una casa abandonada, después de que hubiera habido choques en Calandia un viernes. Los soldados salieron con bates y empezaron a dar palizas hasta que dejaron a la gente hecha papilla. A los niños que quedaban por allí los detuvieron. Hacían corree a la gente. A los que se quedaban rezagados, les pegaban con los bates. A los que estaban en el suelo, también. [Mi unidad hizo esto] varias veces. Por lo menos cuatro o cinco. Con niños deferentes probablemente… […] para que aprendieran la lección. Sólo espero que los niños que acaban detenidos en la base militar o en la comisaría no vuelvan a tirar piedras, pero me temo que ese no es el resultado.

Humanizar a los soldados

A. C., Hebrón
Mohamad, el mayor de los hermanos, lleva de la mano al pequeño de visita a los chepckpoints israelíes. Salen de su pueblo, a las afueras de la ciudad palestina de Hebrón, al encuentro de los soldados para hablar con ellos. Esta actividad tan atípica forma parte de los deberes que les ha puesto la psicóloga para superar las secuelas de la operación militar que presenció en su propia casa. “Los soldados atacaron nuestra casa durante varios días con los niños dentro. Estaban aterrorizados”, explica la madre de familia en la planta baja de la casa. Dos de los hijos entraron en shock durante la incursión. Una de las hijas perdió el conocimiento debido a un exceso de inhalación de gas lacrimógeno. La pequeña todavía tiene convulsiones. El pequeño se fue aislando poco a poco.
El aislamiento y la agresividad son dos de los síntomas más típicos, según los especialistas del equipo de Médicos sin Fronteras en Hebrón. Concentran sus esfuerzos en terapias de corta duración, principalmente de enfoque cognitivo conductual, con las que tratan de borrar algunos de los traumas infantiles. La terapia de exposición a los soldados que practica Mohamad con su hermano forma parte del programa en el que participan niños y adultos. Humanizar a los soldados, ponerles cara y voz, les está ayudando mucho dice el mayor de la familia.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/08/26/actualidad/1345997855_853212.html
 

viernes, 17 de agosto de 2012

El sionismo americano (III)

 
 
EDUARD W. SAID
 
http://www.nodo50.org/csca/palestina/said_3-textos-9-01.html
 
 
"Uno ya no sabe qué es peor: si la mentalidad de quien piensa que los palestinos no tiene siquiera derecho a expresar su sentido de la injusticia, o la de quienes siguen conspirando para prolongar su estado de esclavitud"
 
El sionismo norteamericano (y III)(Publicado en Al-Ahram Weekly Online, 8 de noviembre de 2000)

LOS acontecimientos de las últimas cuatro semanas en Palestina [la segunda Intifada] han supuesto, por primera vez desde el resurgimiento del movimiento palestino en la década de los sesenta, un triunfo casi absoluto para el sionismo en EEUU. El discurso de los ámbitos público y político ha convertido de un modo definitivo a Israel en víctima de los últimos acontecimientos, todo ello a pesar de que son más de 140 los palestinos muertos y hay ya cerca de 5.000 heridos. Ahora resulta que es la "violencia palestina" la que ha roto el curso placentero y ordenado del "proceso de paz".
Existe ahora una letanía de frases que sirve de punto de partida a cualquier comentarista, que se repite tal cual, frases que han quedado grabadas en los oídos, las mentes, y la memoria como guía para despistados, como si de un manual o una máquina de hacer frases que han ido ocupando el espacio durante el último mes se tratara. Puedo repetirlas casi de memoria: Barak hizo en Camp David un ofrecimiento [a los palestinos] más generoso que cualquier otro primer ministro anterior a él (el 90 % del territorio y soberanía parcial sobre Jerusalén Este); Arafat fue un cobarde al que le faltó el valor necesario para aceptar la oferta israelí para poner fin al conflicto; la violencia palestina -dirigida por Arafat- supone una amenaza para Israel (y todo tipo de variaciones sobre el mismo tema, incluyendo el deseo de acabar con Israel, el antisemitismo, la furia suicida que nace del deseo de salir por la tele, colocar a los niños en la línea de fuego para que se conviertan en mártires, etc.); y, además, [todo esto] prueba que lo que motiva a los palestinos es un odio añejo hacia los judíos y que Arafat es un líder débil que permite que su gente ataque a judíos al liberar a terroristas y publicar libros de texto en los que se niega la existencia de Israel.
Existen probablemente una o dos fórmulas más que no he mencionado, pero en general el panorama es el de un Estado de Israel rodeado por bárbaros tira-piedras, de manera que incluso los misiles, los tanques, o los helicópteros que se han usado para defender a los israelíes de la violencia no son más que una forma de protección contra una fuerza tan terrible. Las declaraciones de Bill Clinton (que su secretaria de Estado ha repetido obedientemente como un loro) pidiendo a los palestinos que "se retiren" sugieren incluso que son los palestinos los que de hecho están invadiendo territorio israelí, y no al revés.
Merece la pena mencionar asimismo que la sionización de los medios de comunicación ha tenido tanto éxito que no se ha publicado ni en prensa ni en televisión un solo mapa que recuerde al lector y espectador norteamericano la existencia de asentamientos israelíes, las carreteras y las barricadas que cruzan tierra palestina en Gaza y Cisjordania. Es más, tal y como ocurrió en Beirut en 1982, existe en la actualidad un verdadero cerco israelí impuesto sobre los palestinos, incluidos Arafat y sus hombres. Completamente olvidado queda ya (si es que alguna vez se entendió) el sistema de zonas A, B y C [establecido en los Acuerdos de Oslo] mediante el cual se mantiene la ocupación del 40% de Gaza y del 60% de Cisjordania, un sistema al que el proceso de paz no tenía intención de poner fin, ni mucho menos modificar en su totalidad.
La ausencia de lo geográfico en la mayor parte de conflictos que son geográficos [por naturaleza] hace pensar que el vacío resultante es un punto extremadamente vital, puesto que las imágenes que se proyectan son mostradas totalmente fuera de contexto. Creo que esta omisión por parte de los medios de comunicación bajo control sionista ha sido deliberada desde el principio, y ha terminado por automatizarse. Esto es lo que ha permitido que comentaristas tan farsantes como Thomas Friedman vayan por ahí pregonando su mercancía sin ninguna vergüenza, hablando interminablemente sobre la imparcialidad estadounidense, la flexibilidad y la generosidad israelíes, y su propio pragmatismo perspicaz con el que censura a los líderes árabes y aturde a sus aburridos lectores. Este vacío tiene también como resultado el de permitir que se mantenga la noción tan ridícula de que habrá un ataque palestino sobre Israel, pero es también este vacío el que deshumaniza aún más si cabe a los palestinos como si fueran animales que ni sienten ni padecen. Por lo tanto no me sorprende que cuando se habla de cifras de muertos y heridos, no se mencione la nacionalidad: los norteamericanos asumen así que el sufrimiento se reparte por igual entre "las partes en conflicto"; de hecho, así se eleva el sufrimiento judío y se reducen o eliminan por completo los sentimientos árabes, excepto por supuesto los sentimientos de ira. La ira y todos sus elementos afines son lo único que define con certeza y seguridad el sentir de los palestinos; [la ira] explica la violencia y, de hecho, la reconstruye de tal modo que Israel termina convertido en el representante de la decencia y la democracia, siempre rodeado de ira y violencia. De ninguna otra manera se puede explicar esto de los tira-piedras y la valiente defensa israelí.
Nada se dice de las demoliciones de casas, las expropiaciones de tierra, las detenciones ilegales, la tortura, y cosas por el estilo. No se habla nunca de la que es, con la excepción de la ocupación japonesa en Corea, la ocupación militar más larga de la época moderna; nada sobre las resoluciones de Naciones Unidas; nada sobre las violaciones por parte israelí de todas las convenciones de Ginebra; nada sobre el sufrimiento de un pueblo y la terquedad del otro. Olvidadas quedan la catástrofe de 1948, la limpieza étnica y las masacres, la devastación de Qibya, Kafr Qassem, Sabra y Chatila, los largos años que tuvieron que vivir los ciudadanos israelíes no judíos bajo un régimen militar, por no hablar de la opresión continua a la que se han visto sometidos como una minoría perseguida dentro del Estado judío, en el cual constituyen el 20% [del total de la población]. Ariel Sharon es a lo más un provocador, nunca un criminal de guerra. Ehud Barak es un "hombre de Estado", no el carnicero de Beirut. El terrorismo siempre procede del campo palestino; la defensa, del israelí.
Lo que Friedman y otros pacifistas israelíes no dicen cuando hablan de la generosidad sin precedentes de Barak es lo que verdaderamente cuenta de dicha propuesta. No se nos recuerda que el compromiso de Barak de cumplir con el tercer plazo de la retirada del 12% del territorio acordada en Wye hace ya 18 meses nunca ha tenido lugar. ¿De qué nos valen entonces tantas concesiones? Se nos dice que Barak estaba dispuesto a devolver el 90% del territorio. Lo que no se dice es qué parte de ese 90% Israel no tiene intención de devolver. [Solamente] el [denominado] "Gran Jerusalén" ocupa ya más del 30% de Cisjordania; los asentamientos que serían anexionados [a Israel] suponen otro 15%; las carreteras militares de ciertas áreas están aún por determinar. Así que, después de restar todo esto, el 90% de lo que queda no es tanto.
Jerusalén: la concesión israelí consistía en estar dispuestos a discutir y quizás (pero sólo quizás), ofrecer algún tipo de soberanía compartida sobre la Explanada de las Mezquitas. La parte más deshonesta del asunto es que todo Jerusalén Occidental (que era en 1948 principalmente árabe), ya había sido cedida por Arafat, amén de una gran parte de Jerusalén Este. Un detalle más: rutinariamente, se habla de los disparos por arma corta de palestinos sobre Gilo, sin mencionar que Gilo está situado sobre tierra confiscada a Beit Jala (2), el lugar desde donde se dispara. Además, Beit Jala ha sido desproporcionadamente atacada por helicópteros israelíes con misiles destinados a destruir hogares civiles.
He hecho un repaso de los principales periódicos. Desde el 28 de Septiembre, se ha publicado una media de entre uno y tres artículos de opinión en periódicos como The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Los Angeles Times, y The Boston Globe. Con la excepción de tres artículos escritos desde un punto de vista propalestino en Los Angeles Times y otros dos artículos publicados en The New York Times (uno de una abogada israelí, Alegra Pacheco; el otro de un periodista jordano partidario de los Acuerdos de Oslo, Rami Khoury), todos los artículos (incluyendo los de columnistas que escriben con regularidad como Friedman, William Safire, Charles Krauthammer y otros como ellos), han apoyado a Israel, el proceso de paz en el que EEUU ha actuado como mediador, y la idea de que la culpa de todo lo ocurrido la tiene la violencia palestina, la falta de cooperación por parte de Arafat o el fundamentalismo islámico. Todos estos escritores son ex militares norteamericanos, pero también funcionarios, defensores a ultranza de Israel, estrategas y expertos, o miembros de lobbies y organizaciones proisraelíes. En otras palabras: existe un consenso generalizado basado en la suposición de que, o bien no existe ninguna opinión árabe o islámica acerca de temas tales como las tácticas israelíes de terror contra civiles, las prácticas colonialistas de los asentamientos, o la ocupación militar, o que, de existir tales opiniones, no merecen ser escuchadas. Sencillamente, ésta es una situación sin precedentes en los anales del periodismo norteamericano, reflejo directo de la actitud sionista que convierte a Israel en patrón ideal del comportamiento humano, excluyendo cualquier consideración sobre la existencia de 300 millones de árabes y casi 1.200 millones de musulmanes [en el mundo]. A largo plazo, ésta es desde luego una actitud suicida para los sionistas, pero es tal la arrogancia de su poder que esto parece no habérsele ocurrido aún a nadie.
Esta actitud que he descrito es verdaderamente asombrosa por temeraria, y si no fuera una distorsión de la realidad tan practicada como real, uno podría pensar que estamos hablando de una forma bastante singular de trastorno mental. Pero es una actitud que se corresponde con la política oficial israelí de tratar a los palestinos no como un pueblo con una historia de desahucio del cual Israel es en gran medida responsable directo, sino como una molestia periódica contra la cual la única respuesta posible es el uso de la fuerza, nunca la comprensión o el acuerdo pleno. Cualquier otra opción es literalmente impensable. Esta ceguera tan asombrosa se ve agravada en EEUU debido a que no se presta ninguna atención a los árabes y musulmanes, salvo (como ya indiqué en otro artículo) cuando sirven como blanco de cualquier político que aspire a algo. Hace algunos días, Hillary Clinton anunció, en un gesto de la hipocresía más repugnante, que se disponía a devolver una donación de 50.000 dólares de un grupo musulmán norteamericano porque, según ella, el susodicho grupo apoyaba el terrorismo. De hecho, esto es una mentira como un templo, porque el grupo en cuestión únicamente había dicho que apoyaba la resistencia palestina contra Israel durante la actual crisis, lo cual no es en sí mismo una postura negativa; pero sí es una postura que está desde luego criminalizada dentro del sistema norteamericano por la sencilla razón de que el sionismo totalitario exige que cualquier crítica (y quiero decir literalmente cualquier crítica) hacia las acciones de Israel sea simplemente intolerable y deba ser considerada como muestra del más rancio antisemitismo. Y todo ello a pesar que el mundo entero ha criticado la política israelí de ocupación militar, la violencia desproporcionada, y el cerco al que se ven sometidos los palestinos. En EEUU, uno ha de abstenerse de cualquier crítica, o de lo contrario esperar que le cuelguen el cartel de antisemita, con todo el oprobio que ello conlleva.
Otra peculiaridad añadida del sionismo norteamericano, sistema de pensamiento antitético y distorsión orwelliana por excelencia, es que no está en absoluto permitido hablar de violencia judía o de acciones judías cuando se habla de Israel, a pesar de que todo lo que hace Israel se hace en el nombre del pueblo judío, por y para el Estado judío. Nunca se dice que, dado que el 20% de la población [de Israel] no es judía, tal denominación es errónea; lo cual también explica la enorme discrepancia que de un modo absolutamente deliberado existe entre lo que los medios denominan "árabes israelíes" y "los palestinos". Ningún lector puede saber que a fin de cuentas se trata del mismo pueblo, dividido de hecho a causa de la política sionista, o que ambas comunidades son la representación de los resultados de la política israelí: apartheid en un caso, ocupación militar y limpieza étnica en el otro.
En resumen: el sionismo norteamericano ha convertido cualquier discusión pública sobre Israel (receptor de la mayor parte de la ayuda exterior norteamericana), sobre su pasado y su futuro, en un tema tabú que no debe ser tocado bajo ninguna circunstancia. No es exagerado decir que éste es el último tabú que existe en el discurso norteamericano. El aborto, la homosexualidad, la pena de muerte, e incluso el sacrosanto presupuesto militar son objeto de discusión con cierta libertad, aunque siempre dentro de los límites establecidos. Se puede quemar una bandera norteamericana en público, pero es virtualmente impensable hablar del trato que durante los últimos 52 años y sistemáticamente Israel ha dispensado a los palestinos.
Este consenso podría llegar a tolerarse más o menos si no fuera porque convierte en virtud el castigo continuo y la deshumanización a la que se somete al pueblo palestino. No existe ningún pueblo sobre la faz de la tierra cuyo asesinato, retransmitido por televisión, sea considerado como algo aceptable y como un castigo bien merecido por el telespectador norteamericano. Este es el caso de los palestinos, cuyas pérdidas diarias de vidas son englobadas bajo el titular de "la violencia de ambas partes", como si las piedras y las hondas de los jóvenes cansados ya de tanta injusticia y tanta represión fuesen un insulto, y no una forma de resistir valerosamente al destino tan degradante con el que les obligan a batirse no sólo los soldados israelíes armados por EEUU, sino un proceso de paz diseñado con la finalidad de encerrarles como gallinas en bantustanes y reservas que son más propias para los animales que para las personas.
El verdadero crimen es el hecho de que quienes dentro de EEUU apoyan a Israel hayan podido conspirar durante siete años para terminar elaborando un documento especialmente diseñado para encerrar a la gente como si fuesen internos de un manicomio o una prisión. Que encima esto se haya hecho pasar como paz en lugar de la desolación que ha sido durante todo [este] tiempo, eso ya sí que sobrepasa toda mi capacidad de entender o describir adecuadamente la situación como algo menos que inmoralidad sin límites. Lo peor de todo es que el telón que protege el discurso norteamericano sobre Israel tiene tanto acero que no es posible siquiera sembrar alguna duda en las mentes de los hacedores de Oslo, que durante siete años han estado haciendo creer al mundo que su plan era un plan de paz. Uno ya no sabe qué es peor: si la mentalidad de quien piensa que los palestinos no tiene siquiera derecho a expresar su sentido de la injusticia (puesto que no llegan a la categoría de humanos para tener tales sentimientos), o la de quienes siguen conspirando para prolongar su estado de esclavitud.
Si esto fuera todo, la cosa ya sería lo suficientemente mala. Pero es que además el estado miserable que afecta a todo lo relacionado con el sionismo estadounidense se ve completado con la ausencia de cualquier institución, bien sea aquí, bien en el mundo árabe, que pueda producir una alternativa. Mucho me temo que la cobertura de las protestas de los tira-piedras en Belén, en Gaza, en Ramallah, en Nablús o en Hebrón, no encontrará una respuesta adecuada en el seno del vacilante liderazgo palestino, incapaz de retirarse o de seguir adelante. Eso es lo peor de todo.



2: Beit Jala, localidad vecina de Belén y bajo control de la Autoridad Palestina, fue ocupada por el ejército israelí en la madrugada del martes 28 de agosto durante 48 horas. Israel justificó tal medida, clara violación de los Acuerdos de Oslo, por el motivo indicado por Said, los disparos efectuados desde sus casas sobre el asentamiento de Gilo. [Nota de CSCAweb]

jueves, 16 de agosto de 2012

El sionismo americano (II)

 
 
 
EDUARD W. SAID
 
http://www.nodo50.org/csca/palestina/said_3-textos-9-01.html
 
"Los Acuerdos de Oslo supusieron la poco imaginativa aceptación por parte de los palestinos de la supremacía israelo-norteamericana, más que un intento por cambiarla"

Más sobre sionismo norteamericano (II) (Publicado en Al-Ahram Weekly Online, 11 de octubre de 2000)


DESDE que escribí mi último artículo sobre este tema hace ya dos semanas, un pequeño (aunque potencialmente comprometedor) incidente ha tenido lugar. Martin Indyk, embajador de EEUU en Israel por segunda vez durante el "mandato Clinton", ha visto abruptamente retirada su acreditación de seguridad por parte del Departamento de Estado. La historia que se oye es que [Indyk] utilizó su ordenador portátil sin las necesarias medidas de seguridad, y que en consecuencia bien podría haber suministrado información a personas no autorizadas. Consecuentemente, Indyk no puede entrar en el Departamento de Estado ni abandonarlo sin escolta, no puede permanecer en Israel, y ha de someterse a una investigación a fondo.
Puede que nunca descubramos lo que realmente ha ocurrido. Pero lo que sí se conoce públicamente y de cualquier manera nunca se ha discutido en los medios de comunicación es el escándalo que envolvió al nombramiento de Indyk la primera vez. Justo cuando Clinton estaba a punto de ser investido como presidente en enero de 1993, se anunció que Martin Indyk, nacido en Londres y con nacionalidad australiana, había jurado como ciudadano estadounidense por deseo expreso del presidente electo. No se siguió el procedimiento habitual: fue un ejercicio autoritario de los privilegios del poder ejecutivo mediante el cual, tras haber obtenido la nacionalidad estadounidense, Indyk pudo convertirse de modo inmediato en miembro del Consejo de Seguridad Nacional, con responsabilidad directa en temas de Oriente Medio. Todo esto es, yo creo, el verdadero escándalo, y no la subsiguiente despreocupación o falta de atención de Indyk, y ni siquiera su complicidad al ignorar códigos oficiales de conducta. Porque, incluso antes de convertirse en la pieza clave del Gobierno de EEUU en un puesto de altos vuelos y que funciona de manera secreta, Indyk estaba ya a la cabeza del Washington Institute for Near East Policy (Instituto Washington para la Política de Oriente Medio), una organización paraintelectual comprometida con la defensa activa de Israel y cuyo trabajo está coordinado con el del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee [Comité Israelo-Americano de Asuntos Públicos]), el lobby más poderoso y temido de todo Washington. Merece la pena apuntar asimismo que Dennis Ross, asesor del Departamento de Estado que se ha hecho cargo del proceso de paz por parte norteamericana, también estuvo a la cabeza del Instituto Washington; de manera que el tráfico entre el lobby israelí y la política norteamericana en Oriente Medio no es sólo extremadamente regular, sino que está asimismo bien regulado.
Durante años, el AIPAC ha tenido tanto poder no sólo porque se sustenta en un grupo de población judía bien organizada, bien conectada, con un alto grado de visibilidad pública, exitosa, y rica, sino porque casi siempre se ha encontrado con muy poca oposición. Existe un miedo y un respeto por el AIPAC a lo largo y ancho de todo el país, pero especialmente en Washington, donde en cuestión de horas casi todo el Senado puede ser conminado a firmar una carta destinada al presidente en nombre de Israel. ¿Quién va a oponerse al AIPAC y continuar con su carrera en el Congreso, o plantarle cara (vamos a suponer, en nombre de la causa palestina), cuando en realidad la susodicha causa no puede ofrecer nada a quien le plante cara al AIPAC? En el pasado, uno o dos miembros del Congreso le han plantado cara al AIPAC abiertamente, pero inmediatamente después su reelección fue bloqueada por los comités de acción política controlados por el AIPAC. Fin de la historia. El único senador que adoptó una postura remotamente similar a la de un opositor al AIPAC ha sido James Abu Rizk, pero él mismo no pretendía ser reelegido y, por razones personales, dimitió después de que su mandato de seis años terminara.
No existe ningún comentarista político que mantenga de manera absolutamente clara y abierta una posición de resistencia frente a Israel en EEUU. Algunos columnistas liberales, como Anthony Lewis del New York Times, escriben ocasionalmente de manera crítica sobre las prácticas de la ocupación israelí, pero nada se comenta sobre 1948 y toda la cuestión del desalojo palestino que está en la raíz de la propia existencia (y subsiguiente comportamiento) de Israel. En un artículo reciente, Henry Pracht (un antiguo oficial del Departamento de Estado), advierte sobre la asombrosa unanimidad de las opiniones vertidas en todos los medios de comunicación estadounidenses, desde las películas a la televisión, pasando por la radio, los periódicos, los semanarios, o las publicaciones mensuales, cuatrimestrales, o diarias: todo el mundo se mantiene firmemente al lado de la versión oficial israelí, que se ha convertido igualmente en la versión oficial norteamericana. Esta coincidencia es el [mayor] logro del sionismo norteamericano desde 1967, coincidencia que ha sido explotada en el discurso público sobre Oriente Medio. De modo que la política de EEUU es igual a la política israelí, excepto en aquellas raras ocasiones en las que Israel se ha extralimitado (véase el caso Pollard) y ha considerado oportuno hacer lo que le da la gana.
La crítica a las prácticas israelíes se ve, por tanto, limitada a salidas de tono, y, por infrecuente, puede ser calificada de literalmente invisible. El consenso generalizado es tan poderoso y virtualmente inexpugnable que se impone sobre la mayoría. Este consenso está construido sobre las irrebatibles verdades que hablan de Israel como una democracia (su virtud primordial), la modernidad de sus gentes, y el carácter razonable de sus decisiones. El rabino Arthur Hertzberg, un clérigo liberal estadounidense muy respetado, dijo en una ocasión que el sionismo era la religión secular de la comunidad judía norteamericana. Este hecho se ve visiblemente confirmado por el apoyo de varias organizaciones norteamericanas cuyo papel es el de controlar el espacio público en busca de infracciones, lo mismo que otras organizaciones judías manejan hospitales, museos, o institutos de investigación por el bien de todo el país. Esta dualidad constituye una paradoja irresoluble según la cual iniciativas públicas muy nobles coexisten con las más mezquinas e inhumanas. Tomemos un ejemplo reciente: la Organización Sionista de América (ZOA), constituida por un grupo pequeño pero ruidoso de fanáticos, publicó un anuncio pagado en The New York Times el 10 de septiembre en el que se dirigía a Ehud Barak como si este último fuera un empleado de los judíos norteamericanos, recordándole que esos seis millones [de judíos norteamericanos] constituían un grupo mayor que los cinco millones de israelíes que habían decidido emprender negociaciones sobre Jerusalén. El lenguaje utilizado en el anuncio no era únicamente admonitorio, sino casi amenazante; se afirmaba que el primer ministro de Israel había decidido "de forma antidemocrática" emprender una acción considerada anatema por los judíos norteamericanos, que se sentían a disgusto con su comportamiento. No está en absoluto claro quién instigó a este pequeño y combativo grupo de fanáticos a sermonear al primer ministro israelí en un tono semejante, pero la ZOA se cree con derecho a intervenir en los asuntos de todo el mundo. Rutinariamente, escriben o llaman por teléfono al rector de mi universidad para pedirle que me expulse o me censure por algo que yo haya dicho, como si las universidades fueran guarderías y los profesores tuvieran que ser tratados como delincuentes menores de edad. El año pasado organizaron una campaña para conseguir que me destituyeran como presidente electo de la Modern Language Association, cuyos más de 30,000 miembros fueron sermoneados por la ZOA, al igual que otros tantos imbéciles. Esta es la peor modalidad de abuso estalinista, pero no es más que la expresión típica más fanática del sionismo norteamericano organizado.
Durante los últimos meses, varios escritores y editores judíos de derechas (entre ellos, Norman Podhoretz, Chrales Krauthammer y William Kristol, por mencionar solamente a algunos de los propagandistas más estridentes) han criticado a Israel por haberles ofendido, como si encima a ellos les afectara más que nadie. El tono empleado en sus artículos es horrible, una combinación repugnante de arrogancia cínica, de sermoneo moralizante, y de la más horrorosa hipocresía, todo ello hecho con un aire de absoluta confianza. Ellos simplemente suponen que, debido al poder de las organizaciones sionistas que apoyan sus censurables fanfarronadas, pueden irse de rositas pese a sus excesos verbales; pero, en realidad, lo que ocurre es que pueden hacerlo porque la mayoría de los norteamericanos desconoce de qué se está hablando, o simplemente está acobardada y calla. Poco tiene esto que ver con la actualidad política de Oriente Medio. La mayor parte de los israelíes con un poco de sensibilidad les miran además con disgusto.
El sionismo norteamericano ha llegado prácticamente a un nivel de fantasía pura, en el cual todo lo que sea bueno para el feudo de los sionistas norteamericanos y su discurso en extremo ficticio, es bueno también para América y para Israel, y evidentemente, para los árabes, musulmanes, y palestinos, que no parecen ser nada más que un conjunto de molestias sin importancia. Quien se atreve a desafiarles o a retarles (especialmente si se trata de un árabe o de un judío crítico con el sionismo), se ve sometido al más horrible de los abusos y vituperios, todo ello de modo personal, racista, e ideológico. Son implacables: carecen de cualquier atisbo de generosidad o genuina comprensión humana. Decir que, de algún modo, sus análisis y diatribas están hechas al estilo del Antiguo Testamento es insultar al mismo Antiguo Testamento.
En otras palabras: aliarse con ellos, tal y como los Estados árabes y la OLP han tratado de hacer desde la Guerra del Golfo, es una muestra de la ignorancia más estúpida. Ellos se oponen vehementemente a todo lo que defienden los árabes, los musulmanes, y muy especialmente los palestinos, y antes que firmar la paz con nosotros, harían saltar todo por los aires. Claro que también es cierto que la mayor parte de los ciudadanos de a pie se sorprende por el tono tan vehemente que utilizan, aunque en realidad desconocen lo que se esconde detrás del mismo. Cuando uno habla con norteamericanos que no son ni árabes ni judíos, existe una sensación de asombro y exasperación ya rutinaria frente a la actitud implacablemente amedrentadora [que muestran], como si todo Oriente Medio estuviese a su disposición para hacer y deshacer. He llegado a la conclusión de que en EEUU, el sionismo no es solamente una fantasía construida sobre unos cimientos muy débiles, sino que además es imposible que establezcamos una alianza o esperar que se produzca ningún intercambio racional. Pero sí se le puede rebasar, y vencer.
Desde mediados de la década de los ochenta he venido diciendo a los líderes de la OLP y a todos los palestinos y árabes que conozco que los intentos de la OLP para que su voz llegue a los oídos del presidente [estadounidense] son una ilusión total, dado que todos los presidentes recientes han sido sionistas devotos, y que la única manera de cambiar la política norteamericana y conseguir la autodeterminación es mediante una campaña masiva a favor de los derechos humanos palestinos, campaña que tendría el efecto de rebasar a los sionistas y que además llegaría directamente al pueblo norteamericano. Los norteamericanos, por falta de información pero también porque aún están abiertos a las llamadas que se hagan por una causa justa, reaccionarían tal y como lo hicieron frente a la campaña del Congreso Nacional Africano en contra del apartheid, lo cual finalmente condujo a que se produjera una transformación dentro de Sudáfrica. Es justo mencionar en este punto que James Zogby, que en su día fue un activista por los derechos humanos lleno de energía (antes de unirse a Arafat, al Gobierno de EEUU, y al Partido Demócrata), fue uno de los impulsores de la idea. El hecho de que la haya abandonado totalmente indica cuánto ha cambiado [Zogby], pero no supone que la idea no siga siendo válida.
También me ha quedado claro que la OLP nunca pondrá en práctica esta idea por varias razones: [primero], porque requiere trabajo y dedicación. Segundo, porque significaría adoptar una filosofía política que estuviera realmente basada en una organización democrática de acción desde las bases. Tercero, porque tendría que ser un movimiento más que una iniciativa personal de sus líderes. Y, por último, porque requeriría un conocimiento real, que no superficial, de la sociedad norteamericana. Además, creo que la mentalidad convencional que nos ha ido sacando de Guatemala para meternos en Guatepeor es difícil de cambiar, y el tiempo me ha dado la razón. Los Acuerdos de Oslo supusieron la poco imaginativa aceptación por parte de los palestinos de la supremacía israelo-norteamericana, más que un intento por cambiarla.
En cualquier caso, toda alianza o compromiso con Israel en las presentes circunstancias, en un momento en el que la política norteamericana está totalmente dominada por el sionismo norteamericano, está condenado a obtener más o menos los mismos resultados tanto para los árabes como para los palestinos. Israel debe dominar, las preocupaciones de Israel son las que importan, y las sistemáticas injusticias de Israel seguirán existiendo. A menos que uno se enfrente con el sionismo norteamericano y se le obligue a cambiar, los resultados seguirán siendo los mismos: la catástrofe y el descrédito para nosotros como árabes.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El sionismo americano (I)


"Cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EEUU será una alianza que confirme el poder sionista, más que confrontarlo"

El sionismo norteamericano: el verdadero problema (I)(Publicado en Al-Ahram Weekly Online, 21 de septiembre de 2000)

ÉSTE es el primero de una serie de [tres] artículos que versarán sobre el tergiversado y escasamente entendido papel jugado por el sionismo norteamericano en la cuestión palestina. En mi opinión, el papel de los grupos sionistas organizados y sus actividades en EEUU no ha recibido la suficiente atención durante el periodo del llamado "proceso de paz", carencia que yo por mi parte encuentro absolutamente pasmosa, dado que la política palestina ha sido esencialmente la de arrojar nuestro destino como pueblo en brazos de EEUU sin tener ningún conocimiento estratégico de cómo la política estadounidense está efectivamente dominada, por no decir completamente controlada, por una pequeña minoría cuyos puntos de vista sobre la paz en Oriente Medio son de algún modo más extremos incluso que los del Likud israelí.
Dejen que les ofrezca un pequeño ejemplo. Hace un mes, el periódico israelí Ha'aretz envió a uno de sus principales columnistas, Ari Shavit, a que viniese varios días a charlar conmigo. Un buen resumen de nuestra larga conversación apareció en forma de entrevista en el suplemento del periódico, publicado el 18 de agosto [de 2000], prácticamente sin cortar y sin haber sido censurado. Expresé mis puntos de vista con sinceridad, haciendo énfasis en el derecho al retorno, los acontecimientos de 1948, y la responsabilidad de Israel en todo este asunto. Me sorprendió que mis puntos de vista fueran presentados tal y como yo los expresé, sin el más mínimo retoque editorial por parte de Shavit, cuyas preguntas fueron en todo momento formuladas cortésmente y sin ánimo de pelea.
Transcurrida una semana tras la entrevista, se publicó una respuesta a la misma escrita por Meron Benvenisti, ex teniente de alcalde de Jerusalén durante el mandato de Teddy Kollek. Fue repugnantemente personal, llena de insultos contra mí y mi familia. Pero [Benvenisti] nunca negó que existiera un pueblo palestino, o que los palestinos fueron expulsados en 1948. De hecho, lo que dijo fue: les hemos conquistado, así que ¿por qué hemos de sentirnos culpables? Una semana más tarde, respondí a Benvenisti en Ha´aretz: lo que escribí fue igualmente publicado en su totalidad, sin cortes. Les recordé a los lectores israelíes que Benvenisti era responsable (y probablemente estuviese al tanto del asesinato de varios palestinos) de la destrucción de Haret al-Magharibah en 1967, por la cual varios cientos de palestinos perdieron sus hogares a manos de las excavadoras israelíes. Pero no me vi en la obligación de recordarles ni a Benvenisti ni a los lectores de Ha´aretz que existimos como pueblo, y que al menos podemos debatir nuestro derecho al retorno. Eso se daba por supuesto.
Hay aquí dos cuestiones. Una es el hecho de que la entrevista al completo no podría haber aparecido en ningún periódico estadounidense, y desde luego no en un periódico judío norteamericano. Y aún en el caso de que esa entrevista hubiera tenido lugar, las preguntas habrían tomado un tono de confrontación, lleno de bravuconadas, insultante, con preguntas como: "¿por qué se ha visto usted involucrado en actividades terroristas?", "¿Por qué usted no reconoce el Estado de Israel?", "¿Por qué Hachch Amín era un nazi?" y cosas por el estilo. En segundo lugar, un sionista israelí de derechas como Benvenisti, sin importar cuánto pudiera odiarme a mí o a mis ideas, no negaría nunca que existe un pueblo palestino que fue obligado a marcharse en 1948. Un sionista estadounidense diría que no existió ninguna conquista o, como Joan Peters alegó en un libro ya extinto pero en ningún caso olvidado publicado en 1984 bajo el título de From time immemorial [Desde tiempo inmemorial] (que por cierto ganó todos los premios judíos cuando apareció), que no hubo palestinos que vivieran en Palestina antes de 1948.
Todo israelí admitirá sin rodeos (y sabe perfectamente bien) que todo lo que hoy es Israel fue una vez Palestina, que, como Moshe Dayan dijo abiertamente en 1976, cada ciudad y pueblo israelí tuvieron una vez un nombre árabe. Benvenisti afirma abiertamente que sí, que nosotros les conquistamos, y que qué pasa. ¡A ver por qué tenemos que sentirnos culpables por haber ganado! El discurso sionista norteamericano no es nunca tan directo ni tan honesto: siempre hay que andarse con rodeos, hablar de cómo se hizo florecer el desierto, hablar de la democracia israelí, etc., evitando de un modo absoluto los temas esenciales de 1948, que sí han vivido de hecho los israelíes. Para el norteamericano, estos hechos son casi fantasía o mito, nunca realidad. Tan alejados de la realidad están los estadounidenses que apoyan a Israel, tan atrapados dentro de las contradicciones del sentimiento de culpa de la diáspora con todo el triunfalismo que supone ser la minoría más poderosa y que más éxito ha tenido en EEUU (porque después de todo, ¿qué significado tiene ser sionista y no emigrar a Israel?), que lo que emerge de todo esto es muy a menudo una aterradora mezcla de violencia indirecta contra los árabes, un temor y un odio profundos hacia ellos, que es el resultado de no haber estado directamente en contacto con ellos, por contraposición con los judíos israelíes.
Para el sionista norteamericano, por lo tanto, los árabes no son seres reales, sino fantasías que representan casi todo aquello que puede ser demonizado y despreciado, muy especialmente el terrorismo y el antisemitismo. Recientemente he recibido una carta de un antiguo estudiante, una persona que ha tenido el privilegio de recibir la mejor educación que alguien puede recibir en EEUU, que todavía tiene el valor de preguntarme con toda la franqueza y la educación del mundo que por qué yo, como palestino, todavía permito que un nazi como hachch Amín (1) determine mi agenda política. "Antes de hachch Amín -escribe- Jerusalén no era importante para los árabes. Debido a su maldad, [Amín] convirtió Jerusalén en un tema importante para los árabes, simplemente para hacer fracasar las aspiraciones sionistas que siempre habían considerado Jerusalén como algo importante". Ésta no es la lógica de alguien que ha vivido con árabes y sabe algo concreto sobre ellos. Es la lógica de una persona que habla a través de un discurso bien organizado y lo hace guiado por una ideología que considera a los árabes solamente como funciones negativas, como la encarnación de violentas pasiones antisemitas. Por lo tanto, [los árabes] son gente contra la que hay que luchar y, llegado el caso, a la que hay que desposeer de todo. No es casualidad que Baruch Goldstein, el espantoso asesino de 29 palestinos que rezaban tranquilamente en la mezquita de Hebrón, fuese norteamericano, lo mismo que el rabino Meir Kahane. Lejos de constituir ejemplos aberrantes que avergüenzan a sus seguidores, tanto Goldstein como Kahane son reverenciados hoy en día por otros muchos de su calaña.
La mayor parte de los fanáticos colonos de extrema derecha que están en tierra palestina, hablando sobre "la Tierra de Israel" sin ningún tipo de remordimientos como si fuera de ellos, odiando e ignorando a los propietarios y residentes palestinos que viven a su alrededor, son también estadounidenses. Verles caminar por las calles de Hebrón como si la ciudad árabe fuese enteramente suya da miedo, un miedo agravado por la actitud desafiante y llena de desprecio de la que hacen gala frente a la mayoría árabe.
Saco a relucir todo esto porque quiero resaltar una cuestión esencial. Cuando, tras la Guerra del Golfo, la OLP adoptó la decisión estratégica (que por otra parte ya había sido adoptada por otros dos países árabes antes que la OLP) de trabajar con el gobierno de EEUU y a ser posible con el poderoso lobby que controla todas las discusiones sobre política de Oriente Medio, tomaron esa decisión (lo mismo que los otros dos países que lo habían hecho con anterioridad) sobre la base de una profunda ignorancia y unas suposiciones extraordinariamente equivocadas. La idea, tal y como la expresó un diplomático árabe poco después de 1967, era la de rendirse por completo, y decir, "ya no vamos a luchar más". Existían razones objetivas para defender este punto de vista en aquel entonces, lo mismo que existen ahora, sobre todo la de que continuar luchando tal y como los árabes habían hecho históricamente conduciría únicamente a la derrota y al desastre total. Sin embargo, yo creo firmemente que fue un error de bulto arrojarse en brazos de EEUU y decir, en efecto, que ya no íbamos a luchar, que nos dejaran unirnos a ellos, pero que, por favor, nos tratasen bien. La esperanza era que si nosotros cedíamos y decíamos no ser sus enemigos, seríamos recibidos como sus amigos árabes.
El problema radica en la disparidad de poder que siempre ha existido. Desde el punto de vista del poderoso, ¿qué diferencia hay en términos de estrategia si tu débil adversario cede y dice que ya no tiene nada más por lo que luchar, "aquí me tienes", "quiero ser tu aliado", "solamente te pido que intentes comprenderme un poquito mejor y así quizás puedas ser un poco más justo?" Un buen modo de responder a esta pregunta en términos prácticos y concretos es echar una mirada a la campaña senatorial de Nueva York, Estado en el que Hillary Clinton compite con el republicano Rick Lazio por el escaño que en la actualidad tiene el demócrata Daniel Patrick Moynihan, que va a retirarse. El año pasado Hillary dijo que ella estaba a favor del establecimiento de un Estado palestino y, durante una visita formal a Gaza con su marido, abrazó a Soha Arafat. Desde que la carrera por el senado ha dado comienzo en Nueva York, Hillary ha superado incluso a los sionistas más conservadores en su fervor por Israel y su oposición a Palestina, yendo incluso tan lejos como para pedir que la embajada de EEUU se traslade de Tel Aviv a Jerusalén, y aún peor, que se sea clemente con Jonathan Pollard, el espía israelí condenado por espionaje contra EEUU que en la actualidad está cumpliendo una sentencia de cadena perpetua. Sus adversarios republicanos han intentado ponerla en ridículo llamándola "amiga de los árabes", así como mediante la publicación de una fotografía en la que se la veía abrazando a Soha. Dado que Nueva York es la fortaleza del poder sionista, atacar a alguien con epítetos tales como "amante de los árabes" o "amiga de Soha Arafat" equivale al peor insulto posible. Y todo esto ocurre a pesar de que Arafat y la OLP son abiertamente aliados de EEUU y reciben ayuda financiera y militar norteamericana, al tiempo que en lo relativo a la seguridad se benefician del apoyo de los servicios de la CIA. Mientras, desde la Casa Blanca se publicó una foto de Lazio dándose un apretón de manos hace dos años con Arafat. Desde luego, una patada bien se merece una respuesta igual.
Lo que de verdad cuenta es que el discurso sionista es un discurso sobre el poder, y en ese discurso los árabes son el objeto del poder; objeto, por otra parte, despreciado. Al haberse rendido ante este poder como antagonista vencido, [los árabes] nunca podrán esperar estar en una situación de igual a igual con ese mismo poder. De ahí el insultante y degradante espectáculo facilitado por Arafat (que será por siempre jamás el símbolo de la enemistad en la mente sionista), utilizado en un concurso local dentro de EEUU por dos oponentes que intentan demostrarse el uno al otro quién es más pro-israelí. Y ni siquiera Hillary Clinton o Rick Lazio son judíos.
En mi próximo artículo discutiré cómo la única estrategia política abierta a los árabes y los palestinos dentro de EEUU no es un pacto con los sionistas de aquí ni con la política estadounidense, sino una campaña masiva que se dirija a la población intercediendo por los derechos humanos, civiles y políticos palestinos. Cualquier otro arreglo, bien sea [los Acuerdos de] Oslo, bien Camp David, estará llamado a fracasar porque, hablando claro, el discurso oficial está dominado por el sionismo y, con algunas excepciones a título individual, no existen alternativas al mismo. Por lo tanto, cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EEUU será una alianza que confirme el poder sionista, más que confrontarlo. Someterse de un modo tan débil a la política [estadounidense] sobre Oriente Medio controlada como lo está por el sionismo, como los árabes llevan ya haciendo durante una generación, no traerá ni estabilidad en la región, ni igualdad o justicia en EEUU. Aún así, la ironía es que dentro de EEUU existe un número considerable de gente dispuesta a mostrarse crítica tanto con Israel como con la política exterior de EEUU. La tragedia es que los árabes son demasiado débiles, están demasiado divididos, demasiado desorganizados, y son demasiado ignorantes como para aprovecharse de esta situación. Más adelante hablaré sobre estas cuestiones, porque mi objetivo es llegar a una nueva generación que quizás se encuentra desanimada debido al estado miserable y denigrante en el que nuestro pueblo y nuestra cultura se encuentran en la actualidad, así como al sentido de pérdida humillante e indigna que todos experimentamos a resultas de ello.


1: La controvertida trayectoria de hachch Amín al-Husaini refleja las dificultades de la primera resistencia palestina al proyecto sionista. Desde su posición como gran muftí de Jerusalén alentó la revuelta de 1929, y también lideró la insurrección palestina de 1936-39 desde la presidencia del Alto Comité Árabe. En el contexto de enfrentamiento palestino con Gran Bretaña, la entonces potencia mandataria, hachch Amín al-Husaini declaró sus simpatías por la Alemania nazi, lo que al estallar la Segunda Guerra Mundial le llevó al exilio en Bagdad y posteriormente en Berlín. Aunque intentó tener un activo papel en los planes de posguerra para la región, el desprestigio de sus veleidades nazis y la nueva fuerza de los planes de NNUU de partición de Palestina le fueron superando, hasta quedar arrinconado cuando su proyecto de instalar un Gobierno palestino en la zona palestina conservada por los árabes en 1948 se esfumó al anexionarse el emir Abdallah Cisjordania. El término hachch es un título honorífico de caracter religios. [Nota de CSCAweb]